Tumbes – Máncora

Tomamos la furgoneta y fuimos conversando un poco sobre el motivo de su viaje y eso, en relación a Ecuador la costa peruana es muy seca, en todo el recorrido se veía desierto y uno que otro pueblo. Llegamos a Máncora, alrededor de dos horas, una vez allí el ecuatoriano se despidió y se fue por su lado, quedábamos los dos colombianos y yo. Todavía no estaba seguro si avanzar o quedarme en Máncora ya que mi contacto en Lobitos nunca me dio la dirección de donde vivía, grave error mío por no haber preguntado.

Mientras decidía, acompañé a los colombianos a buscar un hostal, como era treinta y uno de diciembre todo estaba repleto y los pocos lugares disponibles que habían estaban caros, recuerdo que en un lugar pedía 30 soles la noche, demasiado para mi presupuesto. Por ahí escuche a un tipo decir “habitaciones baratas en Lobitos”, como esa era la idea principal pues fui para allá. No había un bus directo, primero tenía que ir a Talara.

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