Último día en Lobitos

A la mañana siguiente desperté con un poco de chuchaqui (resaca), pero todo bien se pasaría enseguida. Resulta ser que Lobitos era un punto estratégico para surfistas debido a sus olas,  por otro lado Samuel trabajaba como voluntario en Waves una fundación que enseñaba a los niños a surfear, después de saber esto era mas que obvio que quería ir detrás de las olas, pero primero fuimos a recorrer el pueblo en moto. Finalmente llegó el momento de surfear, fuimos caminando hasta una piscina de roca que estaba ubicada en una base militar que había en el lugar, creo que tuve suerte, porque según lo que me comentaba Samuel había veces en las que prohibían el acceso a ese lugar.

Una vez ahí cogimos las tablas y nos metimos al mar, no importaba que estuviera frio  la misión en ese momento era pararme en la tabla, después de varios intentos fallidos pude hacerlo, seguí intentando pero de repente tuve un calambre en mi pierna, fue extraño era la primera vez que me pasaba algo así, tal vez se debía a la temperatura del agua, quien sabe. Salí del mar y me fue a sentar en la piscina de roca a conversar un poco, de repente apareció un grupo de gente que se acercaba, Samuel me comentaba que era raro ver tantas personas por el lugar, la cuestión era que había un tipo de ceremonia relacionada con el alcalde por esas fechas.

Seguimos conversando, me dijo algo sobre el tipo de carne que le gustaba. Esas personas ya se habían ido, ya era un poco tarde así que regresamos al hostal. Como muestra de agradecimiento compre pollo para la merienda el cual comeríamos con pasta y una  salsa de ají que tenía Samuel, más tarde vimos una película y después de eso ya me fui a dormir. Esa fue la última noche que pasé en Lobitos.

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