De regreso a Guayaquil

Muy temprano en la mañana siguiente me levanté y arreglé la maleta, fui hasta la habitación de Samuel me despedí y le agradecí por haberse portado tan bacán. Salí del hostal y cogí la furgoneta hasta Talara, de ahí el bus que me llevaba  a Máncora, por algún motivo ese trayecto me pareció un poco largo, así que me puse a leer el péndulo de Foucalt, libro que había traído conmigo.

Cuando llegué, había una gran cantidad de gente en Máncora, caminé para buscar boletos, pero nada, los buses que iban a Guayaquil estaban llenos, se me ocurrió la idea de ir a dedo, pero la descarté, quise llegar rápido. Me tocó esperar un buen rato hasta que apareció una furgoneta me cobró un poco mas que la venida pero que mas daba, me fui ahí.

Ya en Tumbes antes de cruzar un puente, había una manifestación, me parece que de los choferes de las tricimotos, viendo eso nos bajamos y avanzamos caminando. Llegue a la estación de cifa, pero los buses a Guayaquil salían al otro día por la mañana, seguí caminando, hasta que tomé una furgoneta que me llevo hasta Aguas Verdes, sellé mi salida del Perú, y me fui en tricimoto hasta Huaquillas,

Compre un boleto a Guayaquil en pullman. Ya en el bus y minutos después el ayudante preguntó si alguien se bajaría en migración ecuatoriana, era el único, había una fila grande, así que hable con un policía para que me ayude ya que solo debía dejar un papel, así fue, regrese al bus y seguimos el recorrido.

En cierto modo sentí una tranquilidad cuando ví el paisaje verde lleno de plantaciones de banano, eso me indicaba que cada vez estaba más cerca de casa. El bus se demoró más de lo normal ya que recogía pasajeros donde sea, casi a las seis de la tarde me baje al frente de mi ciudadela, en pocos minutos caminando finalmente llegué a mi casa.

Anuncios