Último día en Cali

No recuerdo si me levanté tarde, pero después de eso tenía hambre, así que fui a desayunar. Tenía ganas de quedarme en casa así que me puse a leer el nombre de la rosa, libro que había llevado para este viaje.

Mas tarde fuimos a almorzar cerca del departamento, después de esto regresamos y nos pusimos a conversar de la noche anterior.

Por la noche, arreglé mis cosas me despedí de los muchachos y fui al terminal para regresar a Ecuador. Al llegar me encontré con la novedad que debido al carnaval de Negros Y Blancos en Pasto, todos los pasajes estaban agotados.

Pregunté en algunos lugares y nada, llegué a una fila donde al parecer había esperanza de encontrar un boleto, de repente escuche a un tipo diciendo “boletos a Pasto”, al hablar con el me dijo que si tenía puestos, y que iríamos en un bus que nos esperaba afuera, eso me olía a algo chueco, pero no me importaba, tenía que viajar.

Nos embarcamos en un bus pequeño con otras personas, casi no nos dejan salir del terminal, por que decían que era prohibido hacer eso, después de que el chofer habló con el controlador salímos, mas tarde llegamos a  una gasolinera donde nos esperaba nuestro bus, el cual era uno viejo e incómodo, así nos tocó viajar, apretados y con asientos que apenas se podían mover para atrás.

Por la madrugada paramos en un punto donde había control militar, ahí aproveche para moverme un poco y comprar agua.

Después de largas horas de espera llegamos a Pasto, pero ahí no terminaba mi viaje, debí seguir a Ipiales.

Ya cuando estuve en la frontera tuve que esperar bastante para poder sellar mi salida, y en el lado de Ecuador fue lo mismo.P1000244

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Cambié los pesos colombianos a dólares, y de ahí hice dedo hasta tulcán, la idea era llegar a Quito de esta forma pero después de haber esperado y caminado tanto, tomé un bus. Llegué a Quito cerca de las ocho de la noche.

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