Mi experiencia con el Ayahuasca

Desperté con los cánticos que los chicos realizaban temprano por la mañana, una vez que arregle mis cosas me despedí de ellos y regresé a Tena.

Empecé a buscar un hostal, y me encontré con uno llamado Welcome Break Hostal, el cual además de tener un buen precio te permitía usar el internet gratis por la mañana.

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Cómo aun era muy temprano me animé a visitar Misahuallí lugar que no estaba muy lejos de Tena.

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En el parque se pueden ver estos curiosos monos.

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Una vez que recorrí lo suficiente, regrese a Tena y fui a la oficina en la cual estaba el contacto para realizar la ceremonia del ayahuasca. Salimos por la tarde hacia la comunidad de Pano, donde vivía el shaman.

Antes de realizar todo esto  no había comido nada en todo el día pues según lo que había leído y escuchado era para que al momento de ingerir el brebaje este tenga un efecto más eficaz.

Ya en la casa del shamán, nos dijo que lo haríamos cerca de las siete de la noche,   hasta eso debía ir a despejar mi mente un rato.

Cuando ya paso el tiempo ingresé a la casa, las luces estaban apagadas, su esposa traía en una pequeña botella la bebida. Antes me preguntaron si es que de repente he fumado marihuana ya que al hacerlo el ayahuasca no funciona, les dije que no, entonces me tomé la primera dosis.

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Después de que pasaron algunos minutos el shaman me pregunto si sentía algo, yo estaba de lo más fresco, el se asombró pues supuestamente ya le había cogido el efecto, según el sentía que unas serpientes recorrían su cuerpo.

Estaba un poco indeciso en darme otra dosis ya que aseguraba que al hacerlo esto podría provocarme vómito o en el peor de los casos diarrea.

A pesar de eso quise tomarla. Nuevamente pasaron los minutos y nada que ver.

Según el y los otros presentes me decían que el ayahuasca no me cogía ya que yo era muy fuerte. Sin embargo no estaba muy convencido de esa respuesta.

Más tarde una señora quien era familiar del shaman llegó con su esposo para realizarse una limpia pues tenía una molestia en su cuerpo.

Ya para finalizar el shaman empezó a limpiarme con unas hierbas mientras hacía un cántico.

El contacto que me había traído ya estaba esperando por mí. Fuimos hasta el terminal de Tena, y después a comer un buen caldo de gallina cerca del lugar. Ya con el estómago lleno me despedí y fui a descansar al hostal.

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